Y Colorín

Para padres

Berrinches: qué hacer cuando explota (y qué mejor no)

Crianza diaria · 12 de junio de 2026 · 2 min

Pasillo del súper. Tu peque en el piso, volumen máximo, público incluido. Y tú con dos pensamientos a la vez: «trágame tierra» y «¿qué se supone que haga?». Primero lo importante: un berrinche no es un fallo tuyo ni un defecto suyo. Es un cerebro de 2, 3 o 4 años con emociones tamaño adulto y frenos tamaño bebé — la parte que regula impulsos literalmente no ha terminado de construirse.

Durante la tormenta

  • Baja tú primero: voz lenta, cuerpo a su altura. Tu calma es contagiosa; tu desesperación también.
  • Seguridad y poco más: que no se lastime, y presencia. Razonar a media explosión es hablarle a una licuadora encendida.
  • Pocas palabras, repetidas: «aquí estoy», «te entiendo, querías el dulce». Validar no es ceder.
  • No cedas al motivo del berrinche — ceder enseña que el botón funciona — pero tampoco castigues la emoción: la emoción es legítima, la forma se aprende con años.
  • Si hay público, recuerda: los que juzgan no han criado; los que han criado, te están mandando fuerza.

Después (la parte que más enseña)

Cuando pase — y siempre pasa — viene el abrazo y la versión corta: «te enojaste muchísimo porque querías seguir jugando. Está bien enojarse; aventar juguetes no». Ponerle nombre a lo que sintió es construir el vocabulario emocional que algún día reemplazará al grito. Los cuentos donde el protagonista siente cosas grandes — y las atraviesa — son gimnasio para ese músculo: más aún cuando el protagonista es él.

Cuándo se previenen (a veces)

  • Hambre + sueño + estímulos = pólvora. Los berrinches de las 13:30 casi siempre son de tortilla, no de carácter.
  • Avisos de transición: «dos toboganes más y nos vamos» funciona mejor que la extracción sorpresa.
  • Decisiones chiquitas: «¿playera roja o azul?» da el control que andaban buscando por las malas.

Un cuento donde tu peque es quien lo logra

Con una foto, tu peque se ve a sí mismo viviendo este gran paso — ilustrado en acuarela, con sus propias elecciones. La vista previa es gratis.

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